Poemas de Valentina Saenz
"La princesa Gótica de la Melancolía"
domingo 26 de febrero de 2012
jueves 26 de enero de 2012
Mi angel tormentoso...

aún sabiendo lo inevitable que es
soy tu musa y al descubrir mi imagen
quedaste atrapado en mi pálida piel.
Eres mío, más allá de que estés lejos
para siempre yo seré tu ideal,
somos dos locos escribiendo en espejos
y a veces todo ésto se siente real.
Pero no lo es, mi angel tormentoso,
yo soy solamente un rayo de luz,
y para que esto no sea doloroso
no he de enamorarme como lo harás tú.
Ojala pudiera el destino juntarnos
que exista el mañana y sea de los dos,
que ésta sea la vida para enamorarnos
y al fin juntos, vida, hagamos el amor ...
martes 24 de enero de 2012
Ni regalándote mil rosas...

mil cosas a tu lado imaginé,
eres el ángel que siempre he deseado,
doy gracias a Dios porque te encontré.
Tú fuiste más que un sueño realizado,
aquel que otra vez me hizo sonreír
y lamento mucho el tiempo pasado
que contigo no pude compartir.
Tengo para decirte tantas cosas,
quisiera poderlas simplificar,
pero ni regalándote mil rosas
cuánto te amo te podría explicar.
No olvides, mi ángel, que te necesito,
siempre me hace falta un abrazo más,
no sé cómo acercarme y sólo pido
que no nos volvamos a separar ...
Con todo el corazón para mi hermano Rubén.
domingo 3 de enero de 2010
Lo sé...
Déjame morir, amor, es lo que quiero,mátame con la verdad, dímelo hoy,
sé que tienes otro amor que fue el primero,
yo nunca conquistaré a tu corazón…
Sé que para ti importante he sido,
te he dado todo lo que tuve y más
pero siento que sólo te he entretenido
pues, aunque lo afirmes, sé que no me amas…
¿Cómo habrías de amarme si sus cosas guardas,
si aún está escondida en cada cajón,
si noto en tus besos cuando la recuerdas
mientras en silencio me haces el amor?
Déjame morir, amor, no me lo niegues
y vuelve con ella, hazlo de una vez,
ella a quien amas y es a mi quien quieres
no vas a decirlo pero yo lo sé…
martes 25 de agosto de 2009
"Mi firma..."
Tomó el bisturí y una vez más se arrinconó en una esquina de su habitación. Descubrió su muñeca para luego observar detenidamente sus azuladas venas… ¡No! Los reproches sonaban nuevamente taladrando su cabeza y la verdad era que ella estaba muy lejos de ser perfecta, nunca lo sería… Las lágrimas se amontonaban en sus ojos, amenazando durante algunos segundos con salir rodando por sus mejillas, como si los pensamientos que estaba teniendo las asustaran de alguna manera. Finalmente comenzaron a caer. ¿Y ese bisturí? Se encontró otra vez tratando de recordar cómo había llegado a sus manos. Terminó dándose por vencida, después de todo ya no había tiempo para pensar en eso. ¿Y en qué se supone que debía pensar?... ¿En qué se piensa en esos momentos?... Una vez más esos reproches… ¡Dios mío! Los sentía rasgándole el alma hasta hacerla pedazos que veía caer a su alrededor y ya no podía juntarlos para volverla a armar… Ya no quería juntarlos… Ni tampoco llorar, últimamente no tenía recuerdos en los cuales no se viera haciéndolo… ¡No más! Días atrás había escuchado decir esa frase que tanto la irritaba: “Quién no se ama a sí mismo no puede amar a los demás porque no tiene nada para dar…” ¡Sandeces! Ella amaba, tal vez demasiado, y si se suponía que no tenía nada para dar era porque todo lo había dado. Esa era su defensa y el hecho de que tuviera problemas con ella misma no significaba que los tuviera con los demás. “Ama a tu prójimo, como a ti mismo” Había aprendido bien la primera parte de éste mandamiento y amaba a su prójimo lo cual no significa que no se amara a sí misma. Simplemente era que a veces no lograba ponerse de acuerdo, sólo en una cosa: No era perfecta, nunca lo sería. Le costaba cambiar, ningún esfuerzo parecía ser suficiente, tendría que volver a nacer para intentarlo desde antes- si en verdad existía la reencarnación- y debía morir primero… Estaba cansada de escuchar esos reproches, le dolían… Era verdad que solía comportarse como una niña, pero el hecho de que la trataran como si lo fuera la hacía comportarse aún más así, aunque eso como tantas otras cosas era una ironía. Su reflejo le devolvía la mirada, las lágrimas no paraban de caer… ¿Estas segura?... Definitivamente lo estaba… ¿Su excusa? La misma de siempre. Por alguna razón las personas esperaban que ella fuera más de lo que era y estaba cansada. Pasaban los años y siempre se encontraba en el mismo lugar… Pero, a pesar de esa frase, ella había amado y en éste momento en particular lo hacía como nunca antes, sentía haber encontrado al amor de su vida, el amor de su muerte… Simplemente el amor… ¿Entonces? No tenía respuestas… Seco sus lágrimas, tomó unas hojas, una birome y comenzó a escribir… Su última nota se convirtió en lo que quizás sería su último cuento: “Tomó un bisturí y una vez más se arrinconó en una esquina de su habitación…” Esa protagonista se parecía mucho a ella… Era ella… Llegaba al final y pensó que la historia de su suicida personaje se vería mejor firmada con sangre… y escribió: “Lo hundió, ahí, en su muñeca, un corte limpio, ya no había vuelta atrás… La sangre comenzó a salir, era casi hipnótico verla desparramarse con esa incontrolable furia. En su último acto de conciente inconciencia mojó uno de sus dedos con su sangre y firmó: Valentina Saenz.
martes 27 de mayo de 2008
Mi adiós...
“Los fantasmas de la noche, amor, me llaman,ya no hay soles sólo veo oscuridad,
ahogo un grito en el silencio de mi almohada,
fluye sangre de mis venas sin parar…
Pasan por mi mente, amor, tantos momentos
de esos que viví felices junto a ti
y esos otros, niño, llenos de lamento
al igual que aquellos sueños que perdí…
¿Qué será de lo que no llegué a decirte?
¿De ese “te amo” que no quisiste escuchar?
¿Será, amor, que quizás vas a deprimirte
al saber que ya mas nunca me tendrás?
Sobre mi muñeca aprieto una venda,
busco darme, niño, otra oportunidad,
para ese milagro mi sangre es la ofrenda
pregunto a la nada si éste es el final…
Se me hiela el cuerpo, casi no respiro,
me arrepiento y comienzo a suplicar:
Si es que existes, Dios, tenme piedad, te pido”
pero ya no sé si me puede escuchar…
Esta si, mi amor, es mi despedida
no me quedan fuerzas para pelear ya,
no me queda nada, la vida no es vida,
soñaré contigo por la eternidad…”
lunes 11 de febrero de 2008
Escribo...

“Escribo para acercarme a tu alma
Y acariciar así tu corazón,
Pero jamás encuentro las palabras
Que encierren lo que yo siento por vos…
Escribo porque si tú, amor, me lees
Mis frases tienen mucho que decir
Aunque hace tiempo solo se refieren
A tener una vida junto a ti…
Escribo, pero no hay mejor poema
Que amarnos si en el cielo brilla el sol
O compartir alguna luna llena
Amándonos como jamás se amó…
Escribo porque nací maldecida
Quizás es lo contrario pero, en fin,
No puedo evitar que mi alma escriba
Mucho menos que lo haga para ti…
Escribo otro verso que agrego al resto
Para decir que te amo una vez más
Con nada que diga o haga lo demuestro
Aún así sé que al leerme lo sabrás...”