Tomó el bisturí y una vez más se arrinconó en una esquina de su habitación. Descubrió su muñeca para luego observar detenidamente sus azuladas venas… ¡No! Los reproches sonaban nuevamente taladrando su cabeza y la verdad era que ella estaba muy lejos de ser perfecta, nunca lo sería… Las lágrimas se amontonaban en sus ojos, amenazando durante algunos segundos con salir rodando por sus mejillas, como si los pensamientos que estaba teniendo las asustaran de alguna manera. Finalmente comenzaron a caer. ¿Y ese bisturí? Se encontró otra vez tratando de recordar cómo había llegado a sus manos. Terminó dándose por vencida, después de todo ya no había tiempo para pensar en eso. ¿Y en qué se supone que debía pensar?... ¿En qué se piensa en esos momentos?... Una vez más esos reproches… ¡Dios mío! Los sentía rasgándole el alma hasta hacerla pedazos que veía caer a su alrededor y ya no podía juntarlos para volverla a armar… Ya no quería juntarlos… Ni tampoco llorar, últimamente no tenía recuerdos en los cuales no se viera haciéndolo… ¡No más! Días atrás había escuchado decir esa frase que tanto la irritaba: “Quién no se ama a sí mismo no puede amar a los demás porque no tiene nada para dar…” ¡Sandeces! Ella amaba, tal vez demasiado, y si se suponía que no tenía nada para dar era porque todo lo había dado. Esa era su defensa y el hecho de que tuviera problemas con ella misma no significaba que los tuviera con los demás. “Ama a tu prójimo, como a ti mismo” Había aprendido bien la primera parte de éste mandamiento y amaba a su prójimo lo cual no significa que no se amara a sí misma. Simplemente era que a veces no lograba ponerse de acuerdo, sólo en una cosa: No era perfecta, nunca lo sería. Le costaba cambiar, ningún esfuerzo parecía ser suficiente, tendría que volver a nacer para intentarlo desde antes- si en verdad existía la reencarnación- y debía morir primero… Estaba cansada de escuchar esos reproches, le dolían… Era verdad que solía comportarse como una niña, pero el hecho de que la trataran como si lo fuera la hacía comportarse aún más así, aunque eso como tantas otras cosas era una ironía. Su reflejo le devolvía la mirada, las lágrimas no paraban de caer… ¿Estas segura?... Definitivamente lo estaba… ¿Su excusa? La misma de siempre. Por alguna razón las personas esperaban que ella fuera más de lo que era y estaba cansada. Pasaban los años y siempre se encontraba en el mismo lugar… Pero, a pesar de esa frase, ella había amado y en éste momento en particular lo hacía como nunca antes, sentía haber encontrado al amor de su vida, el amor de su muerte… Simplemente el amor… ¿Entonces? No tenía respuestas… Seco sus lágrimas, tomó unas hojas, una birome y comenzó a escribir… Su última nota se convirtió en lo que quizás sería su último cuento: “Tomó un bisturí y una vez más se arrinconó en una esquina de su habitación…” Esa protagonista se parecía mucho a ella… Era ella… Llegaba al final y pensó que la historia de su suicida personaje se vería mejor firmada con sangre… y escribió: “Lo hundió, ahí, en su muñeca, un corte limpio, ya no había vuelta atrás… La sangre comenzó a salir, era casi hipnótico verla desparramarse con esa incontrolable furia. En su último acto de conciente inconciencia mojó uno de sus dedos con su sangre y firmó: Valentina Saenz.
martes 25 de agosto de 2009
"Mi firma..."
martes 27 de mayo de 2008
Mi adiós...
“Los fantasmas de la noche, amor, me llaman,ya no hay soles sólo veo oscuridad,
ahogo un grito en el silencio de mi almohada,
fluye sangre de mis venas sin parar…
Pasan por mi mente, amor, tantos momentos
de esos que viví felices junto a ti
y esos otros, niño, llenos de lamento
al igual que aquellos sueños que perdí…
¿Qué será de lo que no llegué a decirte?
¿De ese “te amo” que no quisiste escuchar?
¿Será, amor, que quizás vas a deprimirte
al saber que ya mas nunca me tendrás?
Sobre mi muñeca aprieto una venda,
busco darme, niño, otra oportunidad,
para ese milagro mi sangre es la ofrenda
pregunto a la nada si éste es el final…
Se me hiela el cuerpo, casi no respiro,
me arrepiento y comienzo a suplicar:
Si es que existes, Dios, tenme piedad, te pido”
pero ya no sé si me puede escuchar…
Esta si, mi amor, es mi despedida
no me quedan fuerzas para pelear ya,
no me queda nada, la vida no es vida,
soñaré contigo por la eternidad…”
lunes 11 de febrero de 2008
Escribo...

“Escribo para acercarme a tu alma
Y acariciar así tu corazón,
Pero jamás encuentro las palabras
Que encierren lo que yo siento por vos…
Escribo porque si tú, amor, me lees
Mis frases tienen mucho que decir
Aunque hace tiempo solo se refieren
A tener una vida junto a ti…
Escribo, pero no hay mejor poema
Que amarnos si en el cielo brilla el sol
O compartir alguna luna llena
Amándonos como jamás se amó…
Escribo porque nací maldecida
Quizás es lo contrario pero, en fin,
No puedo evitar que mi alma escriba
Mucho menos que lo haga para ti…
Escribo otro verso que agrego al resto
Para decir que te amo una vez más
Con nada que diga o haga lo demuestro
Aún así sé que al leerme lo sabrás...”
sábado 2 de febrero de 2008
Ángel maldito...
tampoco que finjas que te arrepentís
nunca entendiste que te necesito
y haz hecho un juguete, cruel amor de mi..
Lloraré tus lagrimas por los rincones
Pues yo no soporto.niño, que llores
Y seré quien ruegue para que perdones
Por darte ese amor que no mereces.
Nunca he de cansarme de pedir disculpas,
Fue mi error amarte tengo que pagar
Sé que con mi sangre lavaré ésta culpa
Pero no me animo a mis venas cortar.
La tonta muñeca te echará de menos
Pues te iras, cariño, y no volverás,
Llegó el momento de que enfrentemos,
Yo y mi pobre alma, que éste es el final.
Aunque éste delirio de escribir perdura
Tal vez algún día no te escriba más,
Quizás yo me cure de ésta locura
Y también me pueda al fin perdonar.”
"Amor suicida"
pensaste en crear un mundo para dos
en el que ella no fuera una suicida
y tú fueras su único amor.
Mil veces dijo:”Niño, hoy es el día,
Ya no habrá mañanas para mi.”
La gótica princesa estaba herida
¿No entiendes? ella igual iba a morir…
La vida la golpeó de mil maneras,
Jamás conoció la felicidad,
Sus sueños despertaron, nada queda,
Tan sólo lo que podías dar.
No pienses, niño, que ha sido poco,
La vida es un instante nada más
Y el mundo está demasiado loco,
No entiende a las princesas de cristal.
Creíste amarla y tal vez lo hacías,
Ya no habrá un mundo para dos,
Y ella lo fue, ella fue una suicida
¿Y, sabes qué? fuiste su único amor…”
Valentina Saenz
martes 4 de septiembre de 2007
Me besas...
Me besas,yo comienzo a arder en llamas,tus labios se deslizan por mi piel,
tu cuerpo,amor,es mi nombre el que llama
muy pronto un ángel dejaré de ser...
Por mi cuello hasta mi pecho desciendes,
lo invades,yo comienzo a enloquecer,
tu sexo ya despierto,más se enciende
y comienzo a tocarte yo también...
Tú sigues,niño,hoy soy tu camino
y vas a recorrerme hasta el final,
te clavarás en mí,es el destino,
nuestros cuerpos se comienzan a amar...
Te siento dentro,así,tan dentro mío...
¡Más fuerte,más adentro,quiero más!
¡No pares,por favor,vente conmigo
y volvamos,amor a comenzar..."
Valentina Saenz
Desnúdame...
se funde mi deseo en el calor
que quema mi alma y me hace aún más desearte
anhelando de un beso el sabor…
La ropa le está sobrando a mi cuerpo,
no dejes más que tu piel en mi piel,
Necesito sentirte muy adentro
ya no sé cuanto tiempo aguantaré…
Luego comenzaré, amor, contigo,
te besaré los labios y después
bajaré lentamente hasta tu ombligo
haciéndote creer que seguiré…
Te sentiré temblar sensible al tacto,
si gimes, amor, lo disfrutaré
esto es tan sólo el primer acto
el segundo es el cual te ataré…
Cavalgaré,amor,sobre tu sexo,
quiero hacerte gritar una vez más
diciendo que me amas y todo eso
que sabes que me hace excitar…
Terminaré, mí amor, y seguiremos,
dejaré que controles ésta vez
y hasta que en nuestro infierno nos quememos
no pares, niño, yo no pararé…
Desnúdame,mi amor,que es el momento
y la luna a nadie le contará
que a esos ruidos no los hizo el viento,
desnúdame ya no puedo aguantar…”
Valentina Saenz
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


